Revolución urbano-bicicletera

 

 

Alfredo Hidalgo Rasmussen / El Informador

“Hablar de bicicletas es hablar de política” dijo el escritor Patricio Fernández a propósito de la visita de David Byrne a Chile en el marco de su gira por Latinoamérica. Tiene razón. Byrne, artista, escritor, ex vocalista de los Talking Heads estuvo también en Guadalajara. Su visita no pasó inadvertida, ni estuvo exenta de reflexiones políticas ni de políticos. Con su alborotada cabellera blanca que hacía juego con sus zapatos, montado en una bici desarmable naranja y vestido como un rockstar  (que hasta capítulo con los Simpson tiene),  decidió recorrer Guadalajara en bici como lo ha hecho por muchas ciudades del mundo desde hace varias décadas.Convencido de las bondades de este medio de transporte, en sus recorridos va hilvanando historias que ha compartido en su libro “Diarios de bicicleta”.

Las calles de esta ciudad, poco aptas para ciclistas que no estén dispuestos a sentir la adrenalina, fueron una aventura para él y para quienes se lo encontraron durante sus pedaleadas en tierras tapatías. Las “suburban” que acompañan tradicionalmente a las “estrellas”, fueron sustituidas por bicicletas, permitiendo al visitante y acompañantes convertirse en lo que Byrne denomina “habitantes atentos”. A propósito de la bicicleta habló de los hábitos y la calidad de vida, compartió ejemplos de equívocas prácticas de crecimiento de ciudades que han dejado desprotegidos a sus habitantes,  mostró a la bicicleta como ese hilo conductor de las narrativas urbanas.Esta afortunada visita se dio en el marco del Congreso Internacional “Hacia ciudades libres de autos” a llevarse a cabo en Guadalajara el próximo mes de septiembre, importante momento para pensar la movilidad y la ciudad.

Pero el particular éxito de su presencia, tuvo que ver no solo con su fama, sino de manera muy significativa, con el fértil caldo de cultivo sobre el que vino a caer. El término “revolución ciclista” mencionado durante estos días, es producto de un largo proceso urbano y social que madura a paso veloz. En este contexto, la bandera que Byrne compartió, tuvo que ver con movilidad, pero sobre todo, tuvo que ver con la sensación de ir amalgamando un proceso de gesta urbana diferente. No se trata solo de bicicletas, se trata de ciudadanía haciendo política (“Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos” RAE). Se trata de una nueva generación de ciudadanos que también cuestionan el manejo de las cuentas públicas, como el tristemente célebre caso del auditor que ha venido a violentar la de por si escasa confianza en las instituciones. Pero una generación que también construye acuerdos, como el trabajo  hecho a través de la Asamblea por la Gobernanza, para establecer una coordinación metropolitana basada en la ley. Hoy ya han firmado los ocho alcaldes  del área y se pugna por que pronto lo haga el gobernador, un hecho que generaría un precedente nacional y un ejemplo internacional.

Hoy en Guadalajara hay muchos “Byrne tapatíos” pedaleando por la calle, sembrando a su paso la esperanza de una nueva forma de hacer política y ciudad desde la bicicleta, desde la calle, desde el espacio público.

vía Revolución urbano-bicicletera.

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