Desincentivar cobrando

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Por Felipe Reyes

Integrante de Ciudad para Todos

Nadie, en su sano juicio, organizará una gran manifestación para exigir que se vuelva a implementar el pago de tenencia anual a vehículos automotores. Este impuesto sesentero implementado en relación al valor de la propiedad; como el predial; es de los más odiados por la ciudadanía.

Con la lógica prevaleciente de búsqueda de popularidad, toda la clase política local suele homogeneizarse en torno al tema. La tenencia fue derogada en Jalisco y ahora es más barato poseer un automóvil y realizar los trayectos habituales en él. Pero que una ciudad pretenda apostar por la movilidad en auto y que además lo haga subsidiando el costo que esto implica, es por lo menos, suicida.

Todo apunta a que una gran parte de la calidad de vida que ofrece nuestra ciudad depende de qué tanto logremos reducir la cantidad de autos circulando en las calles y esto implica reestructurar las cosas de manera que logremos desincentivar, efectivamente, el uso del vehículo particular.

La tenencia no debió ser derogada sin haber sido sustituida por alguna tarificación al uso del auto de orientación más ambiental. Es decir, alguna fórmula que implique un mayor costo a los autos menos eficientes y a los que más kilómetros recorren.

La manera más sencilla de implementar algo así, sería estableciendo un impuesto metropolitano a las gasolinas, aunque su autorización cae en el ámbito federal y se le anticipa un camino tortuoso de implementación. Un impuesto a la gasolina, además de un paulatino retiro del subsidio que la mantiene tan barata, significaría transformar efectivamente la manera en que entendemos la movilidad en las ciudades mexicanas. Nada lograría desincentivar los viajes en vehículo privado de manera tan eficiente y justa.

Otra tarificación fundamental al auto, esa si en el ámbito local, es el estacionamiento. Tanto el privado como el público.

En el espacio público, las zonas atractores de viajes deberían contar con estacionómetros con tarifas que hagan poco atractivo dejar el vehículo por jornadas laborales completas en la calle, además de una supervisión constante e implementación de multas y sanciones.

Los estacionamientos privados deben ser modificados desde su concepción. Ningún uso de suelo debería tener la obligatoriedad de proveer de cajones de estacionamiento. Los reglamentos municipales deberían establecer máximos permitidos en lugar de mínimos. Los municipios deberían establecer tarifas municipales por disposición de cajones en usos de suelo de carácter comercial con el fin de obtener un fondo que mitigue las externalidades que provocan y de hacer menos atractivo el viaje en auto ya que seguramente los comercios transferirán este costo al usuario particular.

El problema de fondo es que a nuestros legisladores, tomadores de decisiones y a la clase política en general, les suele importar muy poco la ciudad. Les interesa su propia popularidad y lo popular es hacer que todo sea gratis para el auto. Nada peor.

@felipeno

Comments
3 Responses to “Desincentivar cobrando”
  1. Fer Per dice:

    Difiero en el siguiente punto de tu artículo. No creo que el papel de las autoridades en ningun sentido, deba ser dificultar o desincentivar cualquier actividad del ciudadano, ni en auto ni a pié ni en bicicleta. Los problemas de movilidad no se solucionarán afectando una vertiente del problema para beneficiar a otra vertiente. Facilita el acceso a cualquier punto de la ciudad ya sea a pié, en trasnsporte urbano ó en bicicleta y veras como en automático dejas de ver exceso de automóviles en la zona.
    Estoy de acuerdo en el siguiente punto: tratar de solucionar los problemas de movilidad atendiendo únicamente el problema de transito en vehículos particulares no beneficia absolutamente a nadie, ni siquiera a quienes se trasnportan en esos vehículos particulares.

    Mi conclusión, no hace falta “moler” mas al ciudadano ( a pié ó en coche ó en bici) se necesitan soluciones no buscar poner trabas como elevar el costo de estacionamiento, nadie sabe las necesidades particulares de cada ciudadano, lo que se necesitan son que como ciudadano tengamos opciones no que se nos obligue a sufrir por tener una necesidad y que se nos cierre la puerta con cada solucione que en lo individual encontremos.

    Mi humilde opinión. Saludos.

  2. Hola Felipe,
    Me gustó mucho lo que comentas en tu artículo sobre las medidas para desincentivar el uso del automovil y concuerdo con ellas. En caso de que no lo hayas leído todavía, quisiera recomendarte este artículo: http://www.animalpolitico.com/blogueros-el-vaso-medio-vacio/2011/11/01/elogio-de-la-tenencia/
    Hace un análisis muy bueno sobre la bondad de la tenencia y porqué los gobiernos de los Estados no deberían de quitarla. Lo recomiendo ampliamente.
    Saludos!

  3. jorgesuro dice:

    Malísima idea sugerir un impuesto a las gasolinas y combustibles. No se debe olvidar que la seguridad energética es la base de la economía. Un aumento en el costo de combustibles implica un aumento directo en el costo de los bienes y servicios. Se nos olvida a veces que las ciudades son dependientes básicamente en todos sus insumos, y para bien o para mal dependen del transporte automotor para su abastecimiento y distribución. Aumentar éste costo equivale a mermar el poder adquisitivo de sus habitantes.

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