Feminismo, ¿para quién? – Por Mina Moreno

Hay pocas cosas que me pongan tan triste como saber que la mayoría de las personas creen que el feminismo no es más que machismo al revés. Me preocupa la idea de que la mitad de esa mayoría es mujer, misma que vive condiciones desfavorecedoras día con día. Y por supuesto que con esto no quiero decir que los hombres no tengan situaciones desfavorecedoras a diario: pagan más para entrar a los antros, tienen la “obligación” de ser los fuertes, los que aguantan, los defensores, las pandillas de los barrios son capaces de matarlos por entrar a sus territorios y además de todo, muchas mujeres ven implícito un derecho económico sobre ellos; no digo que no, ser hombre es difícil también.

Lo que no sentirán jamás, camaradas varones, es la angustia de tener que elegir su ropa dependiendo del lugar al que irán o el medio de transporte que utilizarán, no sentirán el vértigo de saber que se tiene en existencia un desierto plagado de cruces con nombres de hombres (como ustedes) violentados de maneras extremas por el simple hecho de ser hombres, no se sabe aún -al menos en Guadalajara- de grupos de mujeres que cometan la atrocidad de violar a un hombre entre todas por considerarlo débil o creer que es propiedad común a partir de cierta hora, no existe una mayoría de anuncios publicitarios con sus cuerpos como carnada para cualquier producto.

Las cosas son diferentes si cambiamos la palabra ‘hombre’ por ‘mujer’.

No es ningún secreto tampoco que los salarios para hombres y mujeres -en algunas empresas, Walmart* por ejemplo- recompensan más al varón por aquello de que nacieron para ser quienes dan sustento al hogar; al parecer viene escrito en su código genético.

La cosa es que las mujeres hemos sido capaces de demostrar que podemos hacer lo que el hombre hace; no así los hombres. Intentemos pensar en cuántos hombres amos de casa conocemos en comparación con las mujeres que trabajan aún siendo madres. Insisto, esto no se trata de posicionar a la mujer como víctima (como muchas veces pasa), sino de hablar de realidades, de cosas que se viven a diario y que nos hemos vuelto incapaces de notar por la naturalidad con que ocurren y el poco conflicto que nos ocasionan.

Una realidad es que no existe tal cosa como “hombricidios”. Lo crímenes de odio por razones de género han sido -si no en su totalidad sí en porcentajes mayoritarios y preocupantes- siempre hacia la mujer. Tan sólo en Jalisco van más de ocho mil desaparecidas desde dos mil uno, y es de los estados con mayores índices de violencia de género también. Habrá quienes en este momento pensarán “también hay hombres golpeados por sus mujeres”, “también hay mujeres violentas”, “también hay mujeres que hacen la vida horrible para otras personas”; por supuesto que lo sabemos, sin embargo esas mujeres muy probablemente sean violentas en general, no por considerar a los hombres inferiores.

La mayoría de mis amigos (hombres) cercanos son feministas y no se han dado cuenta. Algo hay en la palabra “feminismo” que hace que cueste trabajo apropiarse de ella. Se le suele relacionar con el lesbianismo, por ejemplo, con mujeres quemando sostenes en plazas públicas, con mujeres enojadas, con mujeres que odian a los hombres, con mujeres que quieren ser más que los hombres. Muchos de estos amigos abogan por una lucha unificada contra la violencia en general, cosa que me parece bastante buena considerando la situación actual del país; sin embargo esa lucha unificada quiere terminar una carrera en la que las mujeres tenemos kilómetros de atraso. No podemos luchar únicamente contra la violencia sin reconocer que son violencias diferentes de principio a fin: a los hombres no los reprimen las mujeres, sino el sistema, la cultura, otros hombres; de nuevo la historia es diferente en sentido contrario y ese vuelve a ser el punto a combatir.

En palabras de mi amigo Manuel Díaz: “Rechazar nuestro privilegio como hombres al poder salir a la calle sin ser acosados de la misma manera y magnitud que las mujeres es justificar nuestras propias acciones y alimentar al sistema que permite este tipo de comportamientos. Si nosotros como hombres también sufrimos de este tipo de acoso, con mayor razón debemos apoyar los movimientos que buscan la igualdad y exigir un cambio para que tanto mujeres como hombres dejemos de ser víctimas de la violencia o al menos debemos hacerlo para estar INFORMADOS.”

Y no, el feminismo no es machismo al revés. El feminismo busca también la distribución equitativa de tareas, busca que los hombres vivan también una vida más sana, que se dediquen a lo que quieran, que no tengan que ser siempre los que responden a los peligros, a las cuentas. Busca que lxs niñxs tengan una buena educación, una educación no sexista, libre de violencia (de cualquier tipo) y con el cuidado y atención que merecen. Busca que los espacios públicos -la calle, por ejemplo- sean realmente públicos, porque no podemos llamarle espacio público a un lugar donde la mitad de la población tiene una sensación de vulnerabilidad que en cualquier momento podría dejar de ser una sensación y convertirse en un evento más de violencia de género.

Sí: los gritos, chiflidos, sonidos grotescos, los “repegones”, las miradas lascivas, todas esas cosas nos causan inseguridad, muchachos, lo confieso. Lo confieso yo que me he rehusado a dejar de pedalear en shorts si se me pega la gana, que me subo al camión pensando en lo que haría si me llegara a pasar alguna de las historias macabras que me cuentan mis amigas que les han ocurrido mientras todo el mundo veía y nadie hacía nada. Al elemento de inseguridad que tenemos todxs en común en estos días, las mujeres le ponemos una rayita más, que como ya sospecharán es el factor de violación; esto es aún más horrible al saber que -en caso de que esto se cumpliera- ni siquiera podemos decidir legalmente sobre nuestro propio cuerpo.

Por supuesto que estamos hartas. Es por eso que surgen iniciativas como el Día Internacional de la Mujer, que si bien no significa que los demás días no lo sean, es una oportunidad para despertar frente a todo lo que nos destruye como sociedad que progresa. Este sábado salimos a la calle porque es donde se presentan la mayor parte de injusticias, porque es el lugar de encuentro social por excelencia y porque de otra manera es difícil de visualizarlo, de visualizarnos, de estar juntas. El punto de partida es también donde menos lugar tenemos las mujeres: el Parque Morelos, anótenlo, 16:00.

Por supuesto que tenemos razones para exigir que se modifiquen las leyes necesarias para que se garantice seguridad para las mujeres, pero ¿cuando una ley ha sido suficiente? No, esto va más allá de los Congresos, más allá de las constituciones, más allá de conocer mujeres que trabajan y creer que todo va no-tan-mal. Se trata de pensar diferente, de ser capaces de identificar al feminismo como lo que es: una postura crítica ante los beneficios de género, cualesquiera que sean, nos convengan o no. La cultura cambia cuando hacemos cosas para que cambien. Al final el machismo nos está matando a todxs, lenta y dolorosamente. Es hora de decir BASTA.

* Walmart enfrentó hace poco más de un año una demanda (más) con referencia a preferencias salariales para la población masculina. Empresas como ésta son un ejemplo del llamado ‘techo de cristal’ que impide el desempeño laboral de las mujeres limitándolas conscientemente e invisibilizando el sexismo dentro de las organizaciones.

8demarzo

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Comments
One Response to “Feminismo, ¿para quién? – Por Mina Moreno”
  1. Esther Mejia dice:

    El dia que la mujer eduque a sus hijos e hijas con una cultura de equidad ese dia no tendremos más divisiones de género.
    El dia que la mujer se de cuenta que es ella la que decide si tener hijos (no hablo de violaciones en cualquier contexto) o no tenerlos ya que muchas se embarazan para retener a su pareja y después no saben que hacer pues en sus planes estaba que el hombre les apoyara. Ese día disminuiria la población y subirian sus oportunidades. Al final del dia es la mujer que con su actitud ha construido la actual realidad que tenemos.
    Revertir lo que se ha hecho solo se dará con la concientizacion de las mujeres ya que por cuestiones biológicas y no de otra cosa son ellas las que son capaces de tener hijos no los hombres.
    Las mujeres debemos asumir esa responsabilidad y no buscar excusas, en nosotras está el cambio, solo cuando nos demos cuenta de eso no tendremos tantos problemas.
    Las cosas están cambiando actualmente y ahora ya podemos ver violaciones hechas por mujeres a los hombres sin embargo ellos no pueden decir eso ya que los tomarian como “poco hombres” y no dicen nada.
    El ser humano es complicado y el aprovecharse del que está en desventaja es por lo general atribuido a si mismo, no al género.
    Hombres y mujeres debemos trabajar en conjunto para crear mejores seres humanos y eso también se verá reflejado en nuestros animales de compañia.

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